Una defensa diaria – Día 339: El uso del alcohol.

DESAFÍO

«Los Católicos se equivocan al permitir el uso del alcohol. Jesús nunca lo hubiera permitido. En la Biblia, existen dos tipos de vino – fermentado y no fermentado – y solo el segundo, también conocido como ‘vino nuevo’, es permitido.»

DEFENSA

La Biblia contiene diversas advertencias contra la embriaguez (Pr 20, 1; Is 5,11–12; Lc 21,34; 1 Co 6,10; Ef 5,18). Pero no condena el uso moderado del alcohol.

Paolo Veronese 008
Bodas de Caná, por Paolo Veronese.

En los lenguajes bíblicos, así como en el español, el término «vino» (hebreo, yayin; griego, oinos) se utiliza para referirse al jugo fermentado de uvas. Inclusive el «vino nuevo» estaba fermentado, como lo demuestran las multitudes que en Pentecostés acusaban a los discípulos de estar llenos de mosto o de vino nuevo (Hch 2,13)*, a lo que Pedro responde, «Éstos no están borrachos, como suponéis vosotros, pues es la hora tercia del día» (Hch 2, 15).

Jesús definitivamente aprobaba tomar vino con alcohol. El produjo alrededor de 380 litros de vino en las bodas de Caná (Jn 2,6) para que la fiesta continuara cuando la gente ya había consumido suficiente como para que se terminara el vino.

Sabemos que lo que Jesús produjo contenía alcohol porque, después de que Jesús convirtió el agua en vino, el maestresala felicitó al novio, diciéndole, «Todos sirven primero el mejor vino, y cuando ya han bebido bien, el peor; tú, al contrario, has reservado el vino bueno hasta ahora» (Jn 2, 10). El maestresala identifica el «vino bueno» como vino de buena calidad que causa que la gente pierda su sentido del gusto, de esta manera logrando que el vino de menor calidad sea «potable». El jugo de uva no fermentado no causa que la gente pierda el sentido del gusto; por lo tanto, el vino que Jesús produjo contenía alcohol.

Similarmente, el antiguo testamento, permite el uso de bebidas alcohólicas. El libro del Deuteronomio afirma que, cuando bajo la obligación de la Ley mosaica de diezmar, los Israelitas podían convertir su cosecha en efectivo y luego comprar «con el dinero lo que desees: ganado mayor y menor, vino, licor y cuanto te apetezca; lo podrás comer allí, en la presencia del Señor, tu Dios, y te alegrarás tú y tu casa» (Dt 14, 26). Aunque uno mantuviera la postura, contraria a la evidencia lingüística, que el vino en este pasaje fuese no fermentado, el «licor» no lo sería.

Akin, Jimmy (2016). A Daily Defense: 365 Days ( plus one) to Becoming a Better Apologist. El Cajón, California: Catholic Answers Press.

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Este texto fue traducido del ingles al español del libro A Daily Defense: 365 (plus one) to Becoming a Better Apologist escrito por Jimmy Akin. ¡No olviden comprar el texto original!

Pueden aprender más sobre Jimmy y sus proyectos aquí.

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